Selección de ideas por:
María Antonia de la Parte
y Patricia Quiroga
Sobre la Evaluación
para la Justicia Social
1. “…entendida
como una evaluación justa que busca la formación de estudiantes críticos y
socialmente comprometidos, bebe en su concepción de estos nuevos enfoques evaluativos,
entre los que podemos encontrar la Evaluación Democrático-Deliberativa, la
Evaluación Crítica, la Evaluación Participativa, la Evaluación Inclusiva, la
Evaluación Sensible al Contexto Cultural o la Evaluación Auténtica.” (p. 47).
Sobre la Evaluación
Democrático-Deliberativa
2. “Su
preocupación fundamental recae en cómo trabajar verdaderamente la democracia en
el centro educativo y en el aula, haciendo frente a las desigualdades generadas
por la clase social y las diferencias culturales”. (p. 47).
Sobre la Evaluación
Participativa
3. “La
evaluación se entiende como un proceso de construcción conjunta donde se tienen
en cuenta todos los puntos de vista de los participantes”. (p. 48).
Sobre la Evaluación
Crítica
4. “Se
concibe como el proceso evaluativo que tiene como fin último la emancipación
social”. (p. 49).
5. “La
idea que subyace es que la formación de una mentalidad crítica a través de una
retroalimentación constante en la evaluación conseguida mediante una
transparencia clara de dicho proceso evaluativo llevará a la transformación
social por parte de los estudiantes”. (p. 49).
Sobre la Evaluación Culturalmente
Sensible
6. “La
idea de partida de la Evaluación Culturalmente Sensible es que existe un
contexto o cultura dominante y otras culturas sometidas o en desigualdad;
siendo el proceso evaluativo favorecedor de la legitimación de dichas
diferencias culturales”. (p. 51).
7. “La
propuesta de la Evaluación Culturalmente Sensible pretende disminuir esta
supremacía cultural, reconociendo y evaluando desde las diferentes perspectivas
culturales de los estudiantes”. (p. 51).
Sobre la Evaluación
Inclusiva
8. “…La
finalidad de la Evaluación Inclusiva es potenciar el aprendizaje y la
participación de todos y cada uno de los estudiantes a través de un proceso
evaluativo que valore las diferencias individuales para luchar contra las
desigualdades del aula y de la escuela. (p. 53).
Sobre la Evaluación
Auténtica
9. “…persigue
un desarrollo integral de los estudiantes, determinando el nivel de adquisición
de conocimientos de los estudiantes, su grado de comprensión, sus habilidades
de resolución de problemas, sus habilidades sociales y las actitudes que
utilizan en el mundo real”. (p. 53).
10. “…
en una Evaluación Auténtica, las tareas que los estudiantes están obligados a
realizar se conciben en primer lugar, y posteriormente se desarrolla el plan de
estudios requerido para permitir a los estudiantes completar con éxito la
evaluación”. (p. 54).
Referencia
Murillo, F. e Hidalgo, N. (2015). Enfoques fundamentantes de la Evaluación de
Estudiantes para la Justicia Social. Revista Iberoamericana de Evaluación
Educativa. 8(1), 43-61.
Muy bien chicas. Ahí van mis comentarios. Felicitaciones.
ResponderBorrarLos resúmenes muy bien.
CONSECUENCIAS DIDÁCTICAS
Sobre las consecuencias que ustedes colocan aprecio una concepción demasiado optimista de la nombrada evaluación formativa. Digo optimista porque lo que uno aprecia en la mayoría de los docentes que la usan, la evaluación formativa se reduce a un sinnúmero de evaluaciones sumativas. Cada semana, cada quince o cada mes hacen una evaluación y a eso la denominan evaluación formativa. Para mi concepción, la evaluación formativa es la que yo hacía por medio de comentarios a sus trabajos, pero se puede mejorar; pero va en esa línea. La evaluación formativa no tiene nota y no se promedia. Como cita el Murillo en su primera característica, la evaluación debe ayudar a identificar las necesidades y dificultades del propio proceso de aprendizaje. No es fácil hacerlo y exige mucho trabajo del docente; de ahí que la práctica docente no debiera residir en un solo profesor; debemos estar varios en la misma acción didáctica.
Otro de los mitos educativos es la práctica de la evaluación diagnóstica. Habrá docentes que la usan de forma adecuada pero yo no los conozco. Desde la Primaria se hacen evaluaciones diagnósticas, que suelen ser sobre conocimientos del año anterior, pervirtiendo el sentido de dicha evaluación, no solamente porque se limitan al nivel cognitivo, sino pq esta evaluación para que sea útil hay que hacerla en cada tema nuevo que se va a trabajar para poder ensamblar en las ideas previas de los estudiantes la enseñanza. Pero además, una evaluación con el sentido de diagnóstica significa que tienes que conocer a cada estudiante en sus intereses, necesidades, situación social y económica, etc. Conocer de verdad a las personas. En un formato a distancia es todavía más difícil. No nos llenemos de palabras.
Sobre los mapas mentales y conceptuales. Ustedes dicen que: “La elaboración y presentación de Mapas Mentales pueden ser una excelente actividad para dar libertad a la creatividad de los estudiantes y poder conocer el modo en que organizan la información cuando construyen su conocimiento”. Sí creo que sirvan para organizar la información recibida, pero dudo que sea una excelente actividad para dar libertad a la creatividad.
Me gustaría conocer un ejemplo del Contrato Pedagógico que uds mencionan, pues no lo conozco en la práctica.
Sobre la coevaluación y autoevaluación. Si se usaran bien, son instrumentos convenientes. Pero la dificultad radica en que no estamos acostumbrados a utilizarlos y entonces se utilizan no adecuadamente. Por ejemplo, en varios casos de la coevaluación y autoevaluación que hicimos en el seminario. Debiéramos emplearlas continuamente a fin de aprender a evaluar a los compañeros y a uno mismo.
Sobre la propuesta de la rúbrica o matriz de evaluación como instrumento de evaluación, yo tengo mis dudas porque la aprecio muy normativa, muy de definir estándares determinados a ser alcanzados por todos. Por eso nunca me he atrevido a usarla. Pero no tengo experiencia en uso.
Me parecen muy acertadas las proposiciones que hacen cuando mencionan: el aprendizaje basado en problemas; el estudio de casos; el debate; servicio comunitario; el diario; los ensayos; el aprendizaje basado en proyectos; el portafolio.
Lo fundamental en la evaluación –como uds dicen- es el dialogar como pares, la discusión libre, los foros, la coevaluación, autoevaluación y evaluar a los compañeros; y todo esto sin que tenga el valor de una nota, de una calificación. Usemos bien el portafolios que puede ser un instrumento excelente con tal que no se convierta en recoger exclusivamente las respuestas a las actividades mandadas por el profesor.
Gracias profesor Manterola por su valiosa contribución en el análisis de nuestro producto. Coincidimos con su punto de vista. Evaluar tiene muchas connotaciones y la meta es evitar todos los aspectos que pudieran interpretarse como punitivos. El uso de la rúbrica es recomendable para la evaluación cuando estamos frente a la evaluación de competencias. Lo importante es democratizar los momentos de evaluación y tener la humildad suficiente para adoptar la posición del evaluado, sin olvidar la autoevaluación. Lo importante es autocuestionarse críticamente y trabajar por la congruencia, para ser cada día mejor docente.
BorrarGracias por sus comentarios. La evaluación siempre es un tema álgido. Romper con los esquemas de medición y comparación es difícil. Le comento sobre el Contrato Pedagógico que usamos en la universidad, por disposición de la Comisión de Evaluación del instituto donde me desempeño: Consiste en una especie de documento en el que se establecen los acuerdos de la evaluación para un curso en particular y un semestre. Lo llena el docente en conjunto con sus estudiantes. Se indica inclusive lugar, día, fecha y hora de su llenado. Por lo general el docente lleva una propuesta y en la primera clase cuando se revisa el programa, se describen los propósitos del curso y las actividades a realizar, se decide cómo será la evaluación: Productos a entregar, criterios a considerar y ponderación. Al lograr el acuerdo todos (docente y estudiantes) firman en señal de conformidad. También se deja por escrito algún trato especial (modo de recuperación de actividades, por ejemplo). Aunque luce rígido, no es una "camisa de fuerza" dado que si es necesario hacer ajustes existe la posibilidad de justificar los cambios y establecer la nueva dirección. Algunos docentes piensan que es un "arma de doble filo" porque puede ser usado en su contra si no se llevan las actividades tal cual estuvo previsto; mientras que otros consideran que es una formalidad que debe cumplir el docente para consignarlo en su programa de adscripción, pero al final los acuerdos y modificaciones quedan entre docentes y estudiantes. Un tercer grupo piensa que es una vía para evitar los atropellos de algunas de las partes. Desde mi punto de vista, es el resultado de una concepción de la evaluación arraigada en la que algunos le temen y por tanto siente que necesitan protección.
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