sábado, 23 de enero de 2016

La Taxonomía Digital de Bloom, la Rueda de la Pedagogía y la “Flipped Classroom”. Comentarios por Patricia Quiroga

La revisión de los tres temas seleccionados para esta producción: La Taxonomía digital de Bloom, la Rueda de la Pedagogía y la “Flipped Classroom”, puedo valorarla como interesante e innovadora. Interesante porque atrajo mi atención hacia nuevos conceptos y procedimientos que serán de gran utilidad para repensar mis clases, e innovadoras porque propone nuevas formas de entender el proceso de enseñanza y aprendizaje. Definitivamente son propuestas que rompen con los esquemas tradicionales y se aclimatan con las demandas sociales actuales. Pienso que la aplicación de las mismas permite cerrar las distancias entre docentes y estudiantes y provocar mayor interés de los estudiantes hacia su formación.
La exploración de la Taxonomía de Bloom original y las nuevas versiones que se han ido sucediendo, representa una demostración de que el conocimiento evoluciona por la inconformidad del ser humano. Si esta taxonomía no hubiese sido revisada solo estaríamos repitiendo los viejos esquemas en una sociedad con nuevas demandas. Esta brecha es lo que crea la distancia entre teoría y práctica, entre pasado y presente, entre profesores y estudiantes.  Por ello si  el mundo cambia, las necesidades se transforman, entonces es indispensable recrear una nueva forma de educar. En ese caso todos los modelos, metodologías, técnicas y actividades se deben ajustar.
La taxonomía de Bloom cuya idea nació en 1948 y se concretó en 1956 ha experimentado modificaciones gracias a la inquietud de investigadores del área educativa que notaron cierto vacío nacido de los cambios sociales. Las nuevas revisiones y publicaciones se sucedieron en los años 90, 2001. La taxonomía original era una herramienta para estructurar y comprender el proceso de aprendizaje (conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación), en la primera revisión realizada por Lorin Anderson y David Krathwohl, se emplearon verbos en lugar de sustantivos y senrealiza un cambio en la secuencia; se coloca Crear por encima de evaluar (recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear). EL último cambio realizado por Andrew Churches actualizó la anterior versión revisada para adaptarla a las nuevas realidades en educación referidas a la era digital, de este modo los verbos empleados en cada nivel de aprendizaje podrán ser utilizados con el uso de las nuevas tecnologías, herramientas, recursos y aplicaciones digitales, otorgándole un lugar de importancia a la “colaboración”.
De lo anterior quiero rescatar, que estos cambios han sido posibles gracias, justamente, a procesos mentales de orden superiores llevados a cabo por los investigadores, es decir el análisis de lo que existía, la evaluación de esta teoría para poder crear una nueva versión ajustada a las necesidades reales. Esto invita a los involucrados en la labor de educar a no recibir y aplicar pasivamente las teorías, sino a probarlas y criticarlas y, de ser necesario, proponer alternativas que se ajusten a las nuevas realidades.
Pero además ha permitido asociarla a otros modelos como el Modelo SAMR de Rubén Puentedura (sustitución, ampliación, modificación y redefinición) que también se vincula con el uso de la tecnología. En los dos primeros niveles se logra una mejora en el uso de la tecnología y en los dos niveles superiores una transformación. Todos los cambios se realizan gradualmente hasta alcanzar aprendizajes insospechados.
Nótese entonces como nuevamente el proceso de reflexión permite reinventar y buscar nuevas aplicaciones a las teorías preexistentes.
La Rueda de la Pedagogía fue un esfuerzo reciente realizado por Allan Carrington en el que logró representar en un circep las distintas aplicaciones disponibles para iPad y adaptables al campo educativo que atienden a la taxonomía de Bloom revisada, pero que además agrega los verbos activos sugeridos y las actividades que el docente puede diseñar para que el estudiante logre sus aprendizajes. Inclusive hubo espacio para engranar el Modelo SAMR, brevemente descrito en párrafos anteriores. Definitivamente esta representación visual es un valioso recurso de apoyo al docente.
Luego de revisar la Rueda  la Pedagogía, observo que tiene una utilidad operativa que facilita el trabajo del docente, pero además, y quizás es lo más importante desde mi punto de vista, una proyección de lo que se espera llegue a ser el profesional en formación (competencias del graduado) y las condiciones para mantener una alta motivación (autonomía, propósito y dominio). Estos dos aspectos son el impulso que propicia el aprendizaje efectivo de hoy. Lo operativo si se usa mecánicamente resultará en una receta para el docente autómata, mientras que si se tienen claro las competencias y la motivación estaremos en presencia de un aprendizaje humano. La fusión de lo operativo y lo humano redundará en un aprendizaje integral.
En cuanto al Flipped Classroom, es un modelo pedagógico innovador que rompe con los esquemas tradicionales de enseñanza y aprendizaje en los que fuimos educados, y con los que a pesar de los cambios sucedidos seguimos enseñando. Aunque resulta fácil decirlo: “aprendo conceptos en casa y hago actividades en la clase”, las implicaciones de este cambio parecen ser muy positivas.
Logro precisar que en este modelo tanto el docente como los estudiantes se mantendrán más activos, el docente dejará de ser un dador de clases y corrector de tareas para desarrollar un mayor nivel de compromiso en la planificación de la enseñanza, pues tendrá que ser un buen seleccionador de contenidos y recursos, mantenerse actualizado en las nuevas tecnologías, aprender a desarrollar contenidos con los recursos y tecnologías disponibles, e innovar en las actividades colaborativas a desarrollar durante las horas de clase. En el caso de los estudiantes presumo que mantendrán un mayor interés porque la responsabilidad de su aprendizaje estará en sí mismos, dependerá de cada uno, al igual que sus progresos.
Percibo que el Flipped Classroom es un modelo retador tanto para estudiantes como para docentes. Ciertamente como lo dice la teoría revisada, el centro del aprendizaje es el estudiantes y el docente es un acompañante que le guiará y orientará empleando  tecnologías, técnicas, actividades y metodologías inductivas.
Nuevamente, noto que en este modelo es posible recuperar principios contenidos en las propuestas de otros investigadores. En este caso, las experiencias que el estudiante tendrá en su casa corresponden a procesos mentales de orden inferior (recordar, comprender y aplicar) y las experiencias de la clase a procesos mentales de orden superior (analizar, evaluar y crear). Es decir, estamos en presencia de la Taxonomía de Bloom revisada.
Por lo anterior si puede inferir que desde la reflexión de los docentes investigadores, observadores de sus prácticas cotidianas es posible plantear nuevos esquemas para reinventar una educación más eficiente.
Hasta ahora todas mis críticas han sido positivas, en ellas reconozco el valor de estas tres propuestas, pues en las mismas se evidencia un sentido de progreso, un anhelo por atraer a los estudiantes y actualizar el desempeño docente. Comulgo con la idea de tratar que docentes y estudiantes se relacionen de forma más horizontal, que los propósitos de unos se conecten con las necesidades e intereses de los otros, y que se creen los puentes para que la tecnología estén en favor de la educación.
No obstante no deja de inquietarme que estas prácticas educativas son aplicables en condiciones óptimas, esto es, suponiendo que los estudiantes disponen de recursos y tecnologías en sus hogares, y que los docentes, además de lo mencionado, poseen al menos  una formación mínima para desarrollar sus contenidos y actividades con las intenciones aquí descritas.
No es raro, al menos en nuestro país encontrarnos con estudiantes y docentes que viven en zonas de baja o nula conectividad para el acceso a internet, sin equipos de computación, o con equipos que no soportan el uso de ciertos software, sin equipos móviles o con equipos que no tienen capacidad de almacenamiento para las aplicaciones.

Las situaciones antes descrita por tanto, representan un reto para quienes somos parte del sistema educativo venezolano. Se me ocurre que desde el compromiso y los esfuerzos particulares, pero también desde las políticas educativas de Estado podremos configurar un sistema educativo en el que podamos aplicar la Taxonomía de Bloom para la Era Digital, emplear el Círculo de la Pedagogía y disfrutar de las Clases Invertidas.

Materiales Revisados para esta publicación


La taxonomía de Bloom y su relación con la Rueda de la Pedagogía y el Modelo Flipped Classroom Comentarios de María Antonia de la Parte.

Resulta refrescante comprobar cómo en el mundo hay muchas personas interesadas en buscar soluciones a la crisis educativa que desde Aristóteles se evidencia. En este caso observar la actualización de la taxonomía de Bloom para su vigencia en el siglo XXI es muy importante y de gran utilidad para el profesorado.

Durante  décadas, los docentes hemos utilizado la Taxonomía de Bloom como herramienta para establecer objetivos de aprendizaje. A pesar de las ideas simplistas atribuidas a Bloom, así como la asociación equivocada que se le hizo a su taxonomía con el conductismo, ésta sigue teniendo tanta validez hoy en día que recientemente se le han hecho dos actualizaciones.

La taxonomía de Bloom (TB) original, publicada a mediados del siglo XX, centrada en el dominio cognitivo, ha sido una herramienta clave para los docentes encargados del  diseño instruccional, relacionada con los objetivos del aprendizaje.  Sin embargo, su actualización para la era digital es un hecho importante.  Vemos como las modificaciones a la TB diseñan el modelo SAMR de Rubén Puentedura (s.f) que redefine, modifica y amplia esta taxonomía que la mejora, la  transforma y la rejuvenece.

La rueda de la Pedagogía o Padagogy V. 4.0 de Allan Carrington, es un modelo dirigido a conseguir mejores resultados en la enseñanza-aprendizaje,  alineado con el modelo cognitivo de la Taxonomía de Bloom (TB), las teorías y pedagogías modernas  y las TIC’s.  Pone la motivación y las capacidades del estudiante en el centro de la rueda, orienta el análisis del proceso enseñanza-aprendizaje y sirve como modelo de engranaje para las tecnologías, el pensamiento y la motivación del estudiante. También ayuda a aclarar la relación entre los elementos del programa.  Esta conexión de la teoría, la práctica y las aplicaciones tecnológicas, hacen que la rueda de la pedagogía  sea tan importante, como para presidir todas las aulas.

Se trata de una rueda con círculos concéntricos y seis capas que rodean al núcleo representado por las capacidades y atributos del estudiante. 
-          La capa inmediatamente externa al núcleo incluye la motivación interna que debe despertar el docente en el estudiante. Hacer cosas en clase “que merezcan la pena”
-          La capa inmediatamente externa a la motivación abarca los diferentes niveles de conocimiento según la taxonomía de Bloom, distribuidos en cinco porciones de idéntico tamaño de la rueda, a saber: recordar-comprender; aplicar; analizar; evaluar y crear.
-          En la capa inmediatamente externa encontramos los verbos de acción correspondientes  a cada uno de los niveles de conocimiento anotados, siempre según la TB
-          La capa inmediatamente externa a la anterior, incluye las acciones correspondientes a los verbos de ese nivel cognitivo
-          La capa inmediatamente externa acoge las herramientas conceptuales  o aplicaciones con las que se puede expresar o transmitir los productos correspondientes y la rueda, además, expresa los criterios de elección de estas herramientas, para cada uno de los niveles cognitivos, a saber: criterio para la comprensión; criterio para recordar; criterio para aplicar; criterio para el análisis; criterio para la evaluación; criterio para la creación.
-          Por último la capa más externa es aquella que mediante el modelo SARM permite la integración tecnológica, que con sus cuatro niveles nos ubican en uno u otro enfoque pedagógico, definiendo las intenciones formativas e implementándolas desde las TIC. Si nos enfocamos en el profesor tenemos los niveles Sustituir y aumentar o si el enfoque es en los estudiantes entonces tenemos el nivel Modificar y para las interacciones educador-educando (mediador constructor) tenemos el nivel Redefinir.  Como profesores vamos a ubicarnos como hetero-estructurantes, o como auto-estructruantes o como intra-estructurantes respectivamente.





El modelo pedagógico denominado The Flipped Classroom me recuerda el concepto del siglo pasado denominado Docencia Centrada en el Profesor, para oponerse y realizar la docencia centrada en el estudiante. En la Docencia Centrada en el Profesor, éste es el componente activo de la clase y el estudiante generalmente está pasivo en cuanto a actividad intelectual propiamente dicha. Todo lo más que el estudiante necesita activar durante una clase magistral, es su acción de escuchar, tomar apuntes si ese es su deseo y formular algunas preguntas cuando el docente abre el espacio para ello.  Como es bien sabido por estudiantes y profesores, el aprendizaje se da de forma activa, por lo que cuanto más se logre involucrar al alumno, mejores serán los resultados de aprendizaje.  De ahí surge la tendencia al cambio del centro de atención del proceso enseñanza-aprendizaje para ubicar en el estudiante el centro del aprendizaje. 

Todos los profesores, en nuestro quehacer diario, hemos intentado realizar la FC, mucho antes de que ésta fuese enunciada, únicamente por el sentido común; nuestro deseo siempre fue hacer la clase divertida para el agrado y disfrute de nuestros estudiantes.

Dicho lo anterior, la FC o clase inversa o invertida - yo la denominaría divertida - dado que si no hay divertimento el aprendizaje pierde intensidad. Es por ello que la consigna radica en invitar al estudiante a “pasarla bien” y para ello hay que despertar la curiosidad, producir un estado de incertidumbre que invita la curiosidad del estudiante y lo coloca en un estado de alerta que estimula el aprendizaje.

El modelo se debe a los profesores Jonathan Bergman y Aaron Sams (2007), quienes para colaborar con estudiantes que no podían asistir a sus clases presenciales, grabaron sus clases y las distribuyeron para los interesados. Como ellos, otros profesores iniciaron el uso de videos y podcasts para facilitar el aprendizaje fuera del aula.

El modelo FC, es un modelo pedagógico que transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase, junto con la experiencia del docente,  para facilitar y potenciar otros procesos de adquisición y práctica de conocimientos dentro del aula. Sin embargo, hacer una FC es mucho más que la distribución de un video o de una actividad previa a la clase. Se trata de un enfoque integral  que  combina la instrucción directa con métodos  constructivistas, el incremento de compromiso  e implicación  de los estudiantes con el  contenido del curso y mejorar su comprensión conceptual. Se trata de un enfoque integral que, cuando se aplica con éxito, apoyará todas las fases de un ciclo de aprendizaje, tal y como la contempla la TB. Cuando los docentes diseñan y publican una actividad para revisión previo al encuentro presencial, el tiempo de clase se libera para que se pueda facilitar la participación de los estudiantes en el aprendizaje activo  a través de preguntas, discusiones y actividades aplicadas que fomentan la exploración, la articulación y aplicación de ideas.

Cuando usamos el término Flipped Classroom debemos tener en cuenta que se han desarrollado muchos  modelos similares de instrucción bajo otras denominaciones.  Instrucción Peer (PI) o docencia por pares, fue desarrollado por el profesor de Harvard Eric Mazur, e incorpora una técnica denominada  enseñanza just- in-time (JITT) como un elemento complementario al modelo FC. Enseñanza Just-in-time permite al profesor recibir retroalimentación de los estudiantes el día antes de la clase para que él pueda preparar estrategias y actividades para centrarse en las deficiencias que puedan existir en los estudiantes en la comprensión del contenido. El modelo de Mazur se centra en gran medida de la comprensión conceptual, y aunque este elemento no es un componente necesario de la FC, tiene unas claras y cercanas connotaciones.

La innovación educativa que supone este modelo aporta como principales beneficios los siguientes:
· Permite a los docentes dedicar más tiempo a la atención a la diversidad.
· Es una oportunidad para que el  profesorado pueda compartir información y conocimiento entre sí, con el alumnado,  
   sus familias y la comunidad.
· Proporciona al alumnado la posibilidad de volver a acceder a los mejores  contenidos generados o facilitados por sus
   profesores.
· Crea un ambiente de aprendizaje colaborativo en el aula.
· Involucra a las familias  desde el inicio del proceso de aprendizaje.

El impacto de la FC es su capacidad de cambiar nuestra forma de pensar sobre el rol del docente en un mundo en el que el acceso a la información ya no es un requisito crítico en el aula. Bergman y Sams han ampliado el ámbito de hacernos preguntas interesantes y profundas sobre el aprendizaje centrado en el estudiante y relacionado con la sociedad digital. También la FC, o el sistema FC, es más efectivo cuanto más se integra con metodologías inductivas y activas como por ejemplo, la docencia basada en problemas o en proyectos, los modelos cooperativos, el JITT, la enseñanza por pares y otros.

Veamos dónde se ubica la inversión de la mencionada FC. En la lección magistral, el docente – en el aula – alimenta al estudiante con información y el estudiante aprende en la medida que esté emocionado y estimulado para aprender, dado que en el aprendizaje existe un triángulo formado por el profesor y el estudiante y su subconsciente y experiencias.  Luego, después de la clase, en otro ambiente diferente para cada uno de los estudiantes, asimila conceptos y hace tareas. En el enfoque nuevo de la FC el aprendizaje se inicia antes de la cita presencial – el alumno adquiere conocimientos orientado por el docente, luego durante la clase presencial, comparte con sus compañeros y con el profesor  la información adquirida y el profesor aclara y consolida el aprendizaje.  Pudiéramos comentar que la diferencia radica en la cronología de las tareas – antes y después. Todo ello fundamentado en que el aprendizaje es activo.

Este sistema FC implica por parte del estudiante estar motivado y por parte del profesor, un conocimiento básico de TIC’s y alto de diseño didáctico o instruccional.

Los tres temas comentados, constituyen valiosos recursos que favorecen los cambios necesarios para la educación del siglo XXI y pueden servirnos como palanca para el cambio no sólo en nuestras aulas, sino en el contexto del paradigma de enseñanza global .



 Referencias:
Carrington, A. (s.f) La Rueda de la Padagogy. Documento en línea. Disponible en: http://tinyurl.com/bloomsblog.
Churches, A. (s.f.) Documento en línea. Disponible en: http://www.eduteka.org/TaxonomiaBloomDigital.php 

Puentedura, R. (s.f.) SAMR and TPCK in Action. Documento en línea. Disponible en: http://www.hippasus.com/rrpweblog/archives/2011/10/28/SAMR_TPCK_In_Action.pdf