La revisión de los tres temas seleccionados para
esta producción: La Taxonomía digital de Bloom, la Rueda de la Pedagogía y la “Flipped
Classroom”, puedo valorarla como interesante e innovadora. Interesante porque
atrajo mi atención hacia nuevos conceptos y procedimientos que serán de gran
utilidad para repensar mis clases, e innovadoras porque propone nuevas formas
de entender el proceso de enseñanza y aprendizaje. Definitivamente son
propuestas que rompen con los esquemas tradicionales y se aclimatan con las
demandas sociales actuales. Pienso que la aplicación de las mismas permite
cerrar las distancias entre docentes y estudiantes y provocar mayor interés de
los estudiantes hacia su formación.
La exploración de la Taxonomía de Bloom original y las nuevas versiones que se han ido
sucediendo, representa una demostración de que el conocimiento evoluciona por
la inconformidad del ser humano. Si esta taxonomía no hubiese sido revisada
solo estaríamos repitiendo los viejos esquemas en una sociedad con nuevas
demandas. Esta brecha es lo que crea la distancia entre teoría y práctica,
entre pasado y presente, entre profesores y estudiantes. Por ello si
el mundo cambia, las necesidades se transforman, entonces es
indispensable recrear una nueva forma de educar. En ese caso todos los modelos,
metodologías, técnicas y actividades se deben ajustar.
La taxonomía de Bloom cuya idea nació en 1948 y se
concretó en 1956 ha experimentado modificaciones gracias a la inquietud de
investigadores del área educativa que notaron cierto vacío nacido de los
cambios sociales. Las nuevas revisiones y publicaciones se sucedieron en los
años 90, 2001. La taxonomía original era una herramienta para estructurar y
comprender el proceso de aprendizaje (conocimiento, comprensión, aplicación,
análisis, síntesis y evaluación), en la primera revisión realizada por Lorin
Anderson y David Krathwohl, se emplearon verbos en lugar de sustantivos y senrealiza
un cambio en la secuencia; se coloca Crear por encima de evaluar (recordar,
comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear). EL último cambio realizado por
Andrew Churches actualizó la anterior versión revisada para adaptarla a las nuevas
realidades en educación referidas a la era digital, de este modo los verbos
empleados en cada nivel de aprendizaje podrán ser utilizados con el uso de las
nuevas tecnologías, herramientas, recursos y aplicaciones digitales, otorgándole
un lugar de importancia a la “colaboración”.
De lo anterior quiero rescatar, que estos cambios
han sido posibles gracias, justamente, a procesos mentales de orden superiores
llevados a cabo por los investigadores, es decir el análisis de lo que
existía, la evaluación de esta teoría para poder crear una nueva
versión ajustada a las necesidades reales. Esto invita a los involucrados en la
labor de educar a no recibir y aplicar pasivamente las teorías, sino a
probarlas y criticarlas y, de ser necesario, proponer alternativas que se
ajusten a las nuevas realidades.
Pero además ha permitido asociarla a otros modelos como
el Modelo SAMR de Rubén Puentedura (sustitución, ampliación, modificación y
redefinición) que también se vincula con el uso de la tecnología. En los dos
primeros niveles se logra una mejora en el uso de la tecnología y en los dos
niveles superiores una transformación. Todos los cambios se realizan
gradualmente hasta alcanzar aprendizajes insospechados.
Nótese entonces como nuevamente el proceso de
reflexión permite reinventar y buscar nuevas aplicaciones a las teorías preexistentes.
La Rueda de
la Pedagogía fue un esfuerzo reciente realizado por Allan
Carrington en el que logró representar en un circep las distintas aplicaciones
disponibles para iPad y adaptables al campo educativo que atienden a la
taxonomía de Bloom revisada, pero que además agrega los verbos activos
sugeridos y las actividades que el docente puede diseñar para que el estudiante
logre sus aprendizajes. Inclusive hubo espacio para engranar el Modelo SAMR, brevemente
descrito en párrafos anteriores. Definitivamente esta representación visual es
un valioso recurso de apoyo al docente.
Luego de revisar la Rueda la Pedagogía, observo que tiene una utilidad
operativa que facilita el trabajo del docente, pero además, y quizás es lo más importante
desde mi punto de vista, una proyección de lo que se espera llegue a ser el profesional
en formación (competencias del graduado) y las condiciones para mantener una
alta motivación (autonomía, propósito y dominio). Estos dos aspectos son el
impulso que propicia el aprendizaje efectivo de hoy. Lo operativo si se usa
mecánicamente resultará en una receta para el docente autómata, mientras que si
se tienen claro las competencias y la motivación estaremos en presencia de un
aprendizaje humano. La fusión de lo operativo y lo humano redundará en un
aprendizaje integral.
En cuanto al Flipped
Classroom, es un modelo pedagógico innovador que rompe con los esquemas
tradicionales de enseñanza y aprendizaje en los que fuimos educados, y con los
que a pesar de los cambios sucedidos seguimos enseñando. Aunque resulta fácil
decirlo: “aprendo conceptos en casa y hago actividades en la clase”, las implicaciones
de este cambio parecen ser muy positivas.
Logro precisar que en este modelo tanto el docente
como los estudiantes se mantendrán más activos, el docente dejará de ser un
dador de clases y corrector de tareas para desarrollar un mayor nivel de
compromiso en la planificación de la enseñanza, pues tendrá que ser un buen
seleccionador de contenidos y recursos, mantenerse actualizado en las nuevas
tecnologías, aprender a desarrollar contenidos con los recursos y tecnologías
disponibles, e innovar en las actividades colaborativas a desarrollar durante
las horas de clase. En el caso de los estudiantes presumo que mantendrán un
mayor interés porque la responsabilidad de su aprendizaje estará en sí mismos,
dependerá de cada uno, al igual que sus progresos.
Percibo que el Flipped Classroom es un modelo
retador tanto para estudiantes como para docentes. Ciertamente como lo dice la
teoría revisada, el centro del aprendizaje es el estudiantes y el docente es un
acompañante que le guiará y orientará empleando tecnologías, técnicas, actividades y
metodologías inductivas.
Nuevamente, noto que en este modelo es posible
recuperar principios contenidos en las propuestas de otros investigadores. En
este caso, las experiencias que el estudiante tendrá en su casa corresponden a
procesos mentales de orden inferior (recordar, comprender y aplicar) y las experiencias
de la clase a procesos mentales de orden superior (analizar, evaluar y crear).
Es decir, estamos en presencia de la Taxonomía de Bloom revisada.
Por lo anterior si puede inferir que desde la
reflexión de los docentes investigadores, observadores de sus prácticas cotidianas
es posible plantear nuevos esquemas para reinventar una educación más eficiente.
Hasta ahora todas mis críticas han sido positivas,
en ellas reconozco el valor de estas tres propuestas, pues en las mismas se
evidencia un sentido de progreso, un anhelo por atraer a los estudiantes y
actualizar el desempeño docente. Comulgo con la idea de tratar que docentes y
estudiantes se relacionen de forma más horizontal, que los propósitos de unos
se conecten con las necesidades e intereses de los otros, y que se creen los
puentes para que la tecnología estén en favor de la educación.
No obstante no deja de inquietarme que estas
prácticas educativas son aplicables en condiciones óptimas, esto es, suponiendo
que los estudiantes disponen de recursos y tecnologías en sus hogares, y que
los docentes, además de lo mencionado, poseen al menos una formación mínima para desarrollar sus
contenidos y actividades con las intenciones aquí descritas.
No es raro, al menos en nuestro país encontrarnos
con estudiantes y docentes que viven en zonas de baja o nula conectividad para
el acceso a internet, sin equipos de computación, o con equipos que no soportan
el uso de ciertos software, sin equipos móviles o con equipos que no tienen
capacidad de almacenamiento para las aplicaciones.
Las situaciones antes descrita por tanto,
representan un reto para quienes somos parte del sistema educativo venezolano. Se
me ocurre que desde el compromiso y los esfuerzos particulares, pero también
desde las políticas educativas de Estado podremos configurar un sistema educativo
en el que podamos aplicar la Taxonomía de Bloom para la Era Digital, emplear el
Círculo de la Pedagogía y disfrutar de las Clases Invertidas.
Materiales Revisados para esta publicación
Apreciada Patricia.
ResponderBorrarCreo que mejor no se puede decir; creo que has dado con el meollo de todo lo que hemos trabajado y que lo concretas en estas tres propuestas analizadas. Como tú dices, tenemos que “repensar” en el cómo concebimos nuestras clases, y de la reflexión sobre esa práctica didáctica proponer “nuevas formas de entender el proceso de enseñanza y aprendizaje”.
Mejor no se puede decir: “Definitivamente son propuestas que rompen con los esquemas tradicionales y se aclimatan con las demandas sociales actuales. Pienso que la aplicación de las mismas permite cerrar las distancias entre docentes y estudiantes y provocar mayor interés de los estudiantes hacia su formación”.
Dices a continuación que la brecha existente entre los viejos esquemas y las nuevas demandas de la sociedad “es lo que crea la distancia entre teoría y práctica, entre pasado y presente, entre profesores y estudiantes”. Entre pasado y presente estoy de acuerdo; entre profesores y estudiantes estoy de acuerdo; pero no me parece que esa brecha cree la distancia entre teoría y práctica, a no ser que mantengamos la idea de que la teoría determina la práctica; yo creo más en lo contrario, la reflexión sobre la práctica es la produce las teorías idóneas y pertinentes para un contexto específico.
Por ello –sigues diciendo- “si el mundo cambia, las necesidades se transforman, entonces es indispensable recrear una nueva forma de educar”. La pregunta que subyace a esa proposición es: ¿el cambio del mundo crea nuevas necesidades, o, las nuevas necesidades de los seres humanos crean los cambios mundiales? O es un proceso sincrónico entre necesidades nuevas y estructuras sociales nuevas. La complejidad de Morin.
Pero, por supuesto, “todos los modelos, metodologías, técnicas y actividades se deben ajustar”.
Muy ajustado tus comentarios a la taxonomía digital de Bloom, la Rueda de la Pedagogía y la clase invertida. Pero además señalas, algo que no han dicho los compañeros, cómo la Rueda de la Pedagogía además de incluir con sistematicidad la taxonomía digital de Bloom, “engrana el Modelo SAMR”. Este modelo nos ayuda a comprender mejor las diferentes funciones de las TIC en relación con las actividades de enseñanza y de aprendizaje, llegando a que las TIC inventen nuevas actividades didácticas en el REDEFINIR.
Muy acertado el párrafo último relacionado con la Rueda de la Pedagogía.
Clarísima en lo que dices de la clase invertida. Y terminas con algo sustancial, estos modelos los tenemos que poner en práctica tomando en cuenta nuestro contexto específico. Esos modelos provienen de países que se llaman desarrollados cuyas sociedades estudiantiles poseen medios de los que nosotros carecemos. Por ello, debemos aplicarlos aquí para ver cómo funcionan y transformarlos para que nuestra enseñanza sea eficaz.
Te felicito por la clase que me diste.
Si María Antonia está de acuerdo, me parece que sería muy necesario que tomaras para la exposición del 2/2 el punto de la Rueda de la Pedagogía. María pudiera unirse a este punto o exponer ella el de la clase invertida. Me avisan.
Felicitaciones.
Agradecida por sus comentarios. Revisaré sus observaciones y le informaré sobre la decisión que tomemos sobre el tema de 2/2. Ya teníamos avanzado el tema del Flipped Classroom.
ResponderBorrar